lunes, 15 de septiembre de 2008

Pensándola

Ese tino, tiene. De dejarme hirviendo con dos palabras, dichas casi de paso. Dos párrafos, seamos justas. Que leídos antes de salir del trabajo (primero rápido, pero después releídos más lentamente y otra vez más, disfrutándolo) provocaron que mi viaje en colectivo fuera entre delicioso y desesperante. Un jean ajustado, usted sabe qué pasa, (y encima estoy sola, guacha, guachísima, hace casi un mes) y esos dos párrafos girando en mi cabeza, todo un tiempo parada, el colectivo lleno de gente y yo pensándola, pensando en esa escena, la corbata, mis tetas sobre su espalda, apretarla, morderle el cuello, acostarla, bebérmela. Uff.
Largo viaje el mío. Y lejos, mi casa, tanto que el colectivo se va vaciando y yo voy buscando el mejor lugar para sentarme, y pensarla, en esos asientos de cuatro enfrentados entre sí, ya casi completamente sola en el colectivo y yo pensándola frente a mí apresándola entre mis piernas… qué delicia de viaje, no se imagina...

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