jueves, 28 de agosto de 2008
Por vengarme nomás
Resulta que de todos modos la extraño, que anhelo poder conversar con usted y provocar esas cosas, que me gustaría tenerla un ratito al menos como hace tiempo que no sucede (¿sucederá? ¿o pasará a ser esta nuestra forma de comunicación? Internet es tan extraño...), que es cierto que no estamos pudiendo ni siquiera intercambiar dos frases sin que se corte, sin ser interrumpidas por esas otras vidas reales. Vaya paradoja.
Resulta que no puedo conectarme durante el día y muy difícilmente por la noche, en esta ciudad perdida.
Y resulta que acabo de entrar (conseguir wi fi se hace complicado, pero finalmente un barcito bonito en una peatonal, yo con una cervecita pensando que me gustaría compartirla con usted) y veo su post, y vuelve entonces a seducirme, como cada vez que quiere hacerlo. Porque es así, yo, que me reconozco como bastante “indomable”, soy presa de sus deseos. Y de los míos.
Y resulta que leo que soñó conmigo y que estábamos en una playa de estacionamiento, y resulta que ese corto e intenso relato me atrajo a usted de nuevo casi violentamente. Y la pensé en el auto, la sentí besándome, pude casi verla quitándome la ropa y ni le cuento cómo pude casi vivir cada minuto de esa historia. Y pensé que sería bueno que, después de todo eso, continuara la historia.... y me hiciera la dormida. Por vengarme nomás y porque empezaba a mojarme con su relato y con pergeñar qué le iría a hacer yo después de eso. Y que cuando parara el auto por fin, y quisiera despertarme, la abrazaría de manera casi brutal, la reduciría (por la sorpresa podría hacerlo) y la ataría sólo para vengarme. Y como seguramente gritaría, la amordazaría. Los vecinos nunca quieren escuchar gritos. Y se retorcería así, como quedó, en el asiento trasero del auto, totalmente vestida, boca arriba, hasta que yo lograra ingeniármelas para arrancarle la ropa. Apoyaría mi cuerpo contra el suyo, usted nada podría hacer. Le haría cosquillas en sus pies y en sus axilas, hasta ver saltar sus lágrimas y escucharía sus gemidos sin interesarme si lo que quiere decirme es “pará” o “seguí”. Porque iría a seguir, está claro... no soy exactamente dueña de mis movimientos cuando logra ponerme como me pone. Y cuando viera que ya no puede respirar de la risa la miraría seria y usted a mí y esta vez muy pero muy suavemente, deslizaría la yema de mis dedos por su cuerpo. Apenas rozando, desde su lágrima hasta sus pies, pasando muy suavemente por sus labios, su cuello, sus pezones erectos, su pubis. Rozando sin entrar en su sexo, bajando por el interior de su muslo. Usted daría respingos, lo sé. Apenas rozaría los pelitos de su pubis, eso la haría estremecer y simultáneamente, le mordería apenas los lobulitos de sus orejas. Me escucharía jadear suavemente y el sonido de mi lengua buscándola. Acostada desnuda, así como me dejó, contra usted, seguiría con mis dedos buscando su placer y su desesperación. Rozaría con ellos los labios de su sexo y sentiría la nueva humedad que se suma a la que usted misma provocó cuando me “atacó”. Le susurraría al oído lo loca que me vuelve, lo caliente que me pone, lo hermosa que está. Bajaría lentamente, y jugaría con mi lengua sintiendo cada parte de su sexo, mi lengua con usted, y usted sin poder decir una palabra, sólo retorciéndose hasta arquearse, hasta que, como yo conozco, estallaría dentro de mi boca jadeando, llorando todavía por el resto de risa y por placer, hermosa, sólo por placer.
Usted me puede, bonita.
martes, 26 de agosto de 2008
El Estacionamiento
Nuestras lenguas jugaron, nos lamimos, nos dejamos llevar. Mi mano te atrapó el cuello. Sentí las tuyas en mi cintura.
Y comencé a desnudarte. Ahí, en medio de los autos, del olor a aceite y nafta y fierros retorcidos, te fui quitando todo, y arrojando tus prendas a un lado y otro del lugar. Tu pollera quedó colgando de un caño del techo. Ya nada importaba. Nuestas manos abrieron una de las puertas, y ahí caímos las dos, en el asiento de atrás. Vos debajo, yo arriba. Nos abrazamos, nos torturamos sintiéndonos, sin importar nada, ni siquiera los sonidos de otros pasos. Tu ropa interior voló por la puerta abierta. Y me dediqué a hacerte gemir. Vos totalmente desnuda. Yo totalmente vestida. Te lamí, te comí. Y te dejé. Desesperada, con la mirada perdida.
Yo, despeinada e incómoda, me senté en el asiento del conductor, dejándote atrás. Nos alejamos en el auto. Y acomodé el espejo retrovisor, para disfrutarte a lo largo del viaje.
Tu ropa quedó allá. Entre autos y caños de agua. Por un buen tiempo, no la ibas a necesitar.
jueves, 21 de agosto de 2008
Otro Chat.
Heroina: mmm.... casi
DAMASUTRA: sospecho que será revelde.
Heroina: rebelde... a menos que se refiera a otra cosa (re velde dicen los chinos cuando algo no está maduro)[
DAMASUTRA: por qué escribí revelde con v y no con b??? cosas que pasan
DAMASUTRA: jajaja
DAMASUTRA: es que usted, me hace poner siempre el dedito en el lugar equivocado DAMASUTRA: vió?
DAMASUTRA: por ejemplo... me gustaría rozar mis labios... y termino rozando los suyos
Heroina: mm... entonces no está en el lado equivocado
Heroina: al contrario, diría que están en el lugar correcto
DAMASUTRA: usted dice??
DAMASUTRA: póngase cómoda por favor
Heroina: yo digo, al menos, que me encantaría que rozara mis labios con sus dedos
DAMASUTRA: me encantaría hacerlo vea... después de un vinito...
Heroina: y en este mismo momento apenas los muerdo, imaginando que lo hace...
DAMASUTRA: con sus labios un poco manchados... tintos
DAMASUTRA: y quitarle un poco de ese color, con mis dedos.
DAMASUTRA: me imagino a ambas, en la alfombra, sentadas, cómodas... digo, le molesta si... mientras le rozo la comisura con mis dedos, con mi otra mano, rozo un poco sus pies?
Heroina: mmm.... al contrario, hermosa, no me molesta...
DAMASUTRA: porque me tienta verlos ahí, descalzos, tan cerquita mío.
Heroina: adoro las caricias sobre los pies, es tan sensual....
DAMASUTRA: si si... mire. me encanta dárselos. usted, tan cosquillosa.
Heroina: sabe que tengo cosquillas, no? pero también que me pone tremenda los juegos con los pies
DAMASUTRA: ah, sí. qué tipo de juegos, seré curiosa?
Heroina: mire, le voy a decir
Heroina: me gustan las caricias suaves ahí, al principio.... casi sin darnos cuenta...
Heroina: que tome mis deditos uno a uno y los presione suavemente... al principio no me daría cuenta, casi
Heroina: pero poco a poco usted presionaría un poco más, y tomaría mis pies y los masajearía con más fuerza..
DAMASUTRA: ahh... buena idea... a ver, déjeme probar.
DAMASUTRA: póngase cómoda sobre la alfombra... relájese linda.
DAMASUTRA: yo tomo sus pies, y comienzo un masajito. comienzo a tomar sus deditos, uno por uno... acariciándolos, recorriéndolos con mis uñas.
DAMASUTRA: ah, si me permite... me gustaría... besárselos un poquito. uno por uno. meterlos en mi boca... jugar con mi lengua con ellos...
Heroina: muy bien, así....
DAMASUTRA: mordisquearlos un poquitín... uno por uno.
Heroina: mmmm.... esperése.. vaya despacito... cuando llega a esa instancia ya me va a poner mmmm.....
DAMASUTRA: ahhh... bueno, bueno... sabe que me gusta tomarme mi tiempo, sí? DAMASUTRA: reciba mis caricias... y quietita, déjese acariciar también la planta.
DAMASUTRA: quietita eh... aguante las cosquillas... que le paso los deditos por ahí suavecito
Heroina: mmm... sí, así si... apenas puedo aguantar las cosquillas, pero se mezclan con un placer....
Heroina: entonces.... cuando usted va presionando mis dedos, y me va mirando con esa carita... yo voy entendiendo
Heroina: ni qué decirle cuando, sin dejar de mirarme, baja su cabeza hasta alcanzar mis pies
Heroina: lo que quiero decirle, es que en el momento en que usted empezó a mordisquearme los dedos, ya me tiene entregada, sabe?
DAMASUTRA: mmm... qué bueno saberlo
Heroina: y si sabe lamérmelos -que sabe- me va a hacer poner como a usted le gusta hacerme poner
DAMASUTRA: ah... me encanta eso...
DAMASUTRA: volveré allí entonces... a ver cómo se siente...
Heroina: siento que esto puede llevarnos a esos lugares adonde nos gusta llegar (más allá de la oficina, la gente, el trabajo por hacer)
Heroina: y esos lugares, no sé a usted, a mí me encantan, me calientan, para ser bien clara...
DAMASUTRA: si si...
DAMASUTRA: la entiendo. entonces... ya que estamos fuera de todo el mundo real...
DAMASUTRA: le puedo... aflojar la blusa... digo, me permite desvestirla?
DAMASUTRA: no abra los ojos, eh.[13:15] Heroina: como diga...
DAMASUTRA: déjeme sacarle todo... dejarla sin nada.
(Continuará?)
Primer diálogo post-blog
DAMASUTRA dice: graaacias!!!!!!!!!
Heroína dice: hola lindísima
Heroína dice: jeje, agradezca que me pasé de copas
Heroína dice: igual, me hubiera gustado ponerle más cositas
Heroína dice: pero pretendo que lo hagamos juntas
DAMASUTRA dice: nahh... es un comienzo...
DAMASUTRA dice: sabe... estuve pensando algo para poner, pero quería consultarlo con usted.
Heroína dice: digame
DAMASUTRA dice: no sé... estaría bueno poner un chat nuestro... obviamente cambiando nombres, detalles, etc.
Heroína dice: claro, jeje
Heroína dice: me encantó
DAMASUTRA dice: o sea... postear un diálogo!!
Heroína dice: sí, sí, me encanta, además es real... (virtual, pero real, jeje)
Heroína dice: pere que guardo éste, y es como el "principio" de la decisión de subir un diálogo
DAMASUTRA dice: si si si...
DAMASUTRA dice: dale... jaja
DAMASUTRA dice: cambiemos nombres sí? es más... podríamos ya definir dos nombres de fantasía para nosotras dos
Heroína dice: dele
DAMASUTRA dice: mmmm... a verrrr... no sé...
Heroína dice: te toca trabajar un poquito a vos, bonita
Heroína dice: jeje
DAMASUTRA dice: si si si... ciertamente.
DAMASUTRA dice: deme tiempito. Creo que tengo por allí un chat entre nosotras... que guardé hace muucho en un word. jeje
Heroína dice: ;-)
DAMASUTRA dice: después... voy a cambiar cositas... nombres, detalles... y veremos.
DAMASUTRA dice: taría bueno ponernos iniciales. o nics
Heroína dice: Dele, cambie como quiera
DAMASUTRA dice: A mí me gustaría ser "Dama Sutra"
DAMASUTRA dice: jajaja
Heroína dice: jajaja
Heroína dice: búsqueme uno a mí, dele
DAMASUTRA dice: ja... toy pensando.
DAMASUTRA dice: mmm
DAMASUTRA dice: heroína?
DAMASUTRA dice: muy drogón el nick??? jajaja
Heroína dice: jajaja, no, ta bien
Heroína dice: no probé todavía, pero..
DAMASUTRA dice: siempre hay una primera vez para todo!!! jajaja
DAMASUTRA dice: yo tampoco igual... no se sienta discriminada
Heroína dice: si lo sabré yo
Heroína dice: igual vamos metiendo cosas, si no posteamos en otros blogs nadie (o raramente) verá eso, así que mientras tanto.....
DAMASUTRA dice: siii
DAMASUTRA dice: y tenemos que llenar.
DAMASUTRA dice: hoy mismo voy a poner el dialoguito aquel...
DAMASUTRA dice: si lo encuentro. ufa.
Heroína dice: bieeeeeen, a ver si me trabaja un poco
Heroína dice: ah, buen
DAMASUTRA dice: o... je... estás ocupada ahora???
Heroína dice: sí, toy medio para atrás y un señor me invitó a comer
Heroína dice: jeje
DAMASUTRA dice: uh... mmm... a almorzar??
Heroína dice: ajá
DAMASUTRA dice: je... un señor... mayor???
Heroína dice: ajá
Heroína dice: pa compensar
Heroína dice: je
DAMASUTRA dice: ja... cuénteme de él? es un viejo conocido? un nuevo por conocer?
Heroína dice: es nuevo por conocer
Heroína dice: estoy a full, vio
Heroína dice: porque ud me da poca bola
DAMASUTRA dice: si si si... lo noté.
Heroína dice: jaaaaaaaaaaaaaajjajaajaja
DAMASUTRA dice: jajaja que putita que resultó!!
Heroína dice: culpa suya
DAMASUTRA dice: contame de él... edad... qué hace... te gusta
Heroína dice: le cuento el lunes, mejor.... todavía no sé tanto
Heroína dice: jejeje
Heroína dice: capaz que no da
DAMASUTRA dice: claro.
DAMASUTRA dice: y como lo conociste?
Heroína dice: por icq
DAMASUTRA dice: ah, bueno.
DAMASUTRA dice: ja.
DAMASUTRA dice: no sabés la edad?
Heroína dice: algún problema?
Heroína dice: sí, sí
Heroína dice: 45
DAMASUTRA dice: ahhh.
DAMASUTRA dice: y a este... le mandaste tu foto del pelito mojado tam´bién?
Heroína dice: no es taaan mayor el señor, y a esa edad, ud. sabe... cogen muy bien
Heroína dice: jajajjaa. No
Heroína dice: putita
DAMASUTRA dice: si si si... muy linda edad
DAMASUTRA dice: si saben, sí... son divinos los guachos.
Heroína dice: porque al chiquito hay que enseñarle alguna cosilla
Heroína dice: jeje
DAMASUTRA dice: jaja... lo volviste a ver??
Heroína dice: no, no
DAMASUTRA dice: ahh. je... y hay muuuchas cosas más por enseñarle te diré.
DAMASUTRA dice: je. te digo...
Heroína dice: decime
DAMASUTRA dice: mmmm... por experiencia... si alguna vez da para atarlo al niñito... no sabés lo liiiindo que puede ser...
Heroína dice: jejejeje
DAMASUTRA dice: je... ahí sí que el morbo de la edad se pone a full.
Heroína dice: esa la hizo, según me dijo
DAMASUTRA dice: jaja... ahhh... bien.
Heroína dice: jeje
DAMASUTRA dice: je... qué cosa? ató o lo ataron?
Heroína dice: no profundicé mucho
DAMASUTRA dice: ja... como habrás sacado el tema, guachita.
Heroína dice: mmmm.....
Heroína dice: no recuerdo, pero no sé por qué imagino que ud. tuvo algo que ver
DAMASUTRA dice: je je
DAMASUTRA dice: uhh... cuántas cosas le contó de mí al chiquilín!!
Heroína dice: ja
DAMASUTRA dice: jajaja
DAMASUTRA dice: después... subo algunas cositas.
Heroína dice: oka
DAMASUTRA dice: es más... tengo los dialoguitos... y tengo también... CREO... el cuentito aquel... del robo... de la inmobiliaria...
Heroína dice: bueno, yo tengo más cosas....
DAMASUTRA dice: o algún otro... no sé... podríiiamos subir algo, qué le parece?
DAMASUTRA dice: ja. no lo dudo
Heroína dice: sí, sí, podríamos
Heroína dice: a mí me gustó el del aeropuerto, jejeje,,,, me puse muy loquita con ese
DAMASUTRA dice: mmmm... si si si si... ta buenísimo.
DAMASUTRA dice: me gusta.
DAMASUTRA dice: ahh... toy viendo, que el dialoguito que tengo acá... es de una vez que usted me contó cierta experiencia con H.
Heroína dice: upa
Heroína dice: jeje
Heroína dice: qué de intimidades
DAMASUTRA dice: jajaja... no... pero no pondría eso, a menos que usted me autorice, ta claro.
DAMASUTRA dice: igual... mmm... creo que no da. es mejor mantener algo entre nosotras.
DAMASUTRAd ice: no sé si está bueno sumar a mi chico y al suyo a todo esto, vió?
Heroína dice: mmm.... no sé con certeza
Heroína dice: por un lado me seduce, le diré
Heroína dice: pero tranqui, lo vamos viendo de a poco, no hace falta resolver esas cosas ahora
DAMASUTRA dice: dele. sí.
DAMASUTRA dice: tonces... Heroína y DamaSutra?
Heroína dice: déle
Heroína dice: bonita, me voy yendo...
DAMASUTRA dice: besito linda. yo también
DAMASUTRA dice: buen provecho... no coma muuucho... jajaja
Heroína dice: (tengo unas ganas de "agarrarla" un día de estos...)
DAMASUTRA dice: no se empalague con el postre...
DAMASUTRA dice: jajajaja
Heroína dice: igual hoy no pasa nada, no tenemos tiempo ninguno
DAMASUTRA dice: mmmmm...yo también!!! a ver cuándo nos toca a las dos solas. aparte, y tenemos lugar para postear... jeje
DAMASUTRA dice: oka. ta bien.
Heroína dice: sí sí, pero posteemos...
DAMASUTRA dice: jajaja... qué temporada te espera... jajaja. beshiiiiito linda.
Heroína dice: besote bonita
martes, 19 de agosto de 2008
CONTINUACIÓN DE LA NOCHE por Heroína
Te acercaste, me rozaste, me derretiste con un beso sobre los labios, te alejaste y aunque te busqué no pude dar con vos. Cómo me hacés desearte.
Te escuché decir traje vodka y entendí que ahí mismo pretendías derramarlo, que te importaba el vodka pero sobre mi piel, que te encantaba beberme de a sorbitos, lamerme en los huequitos, me empujaste hacia atrás, me diste de beber, casi lo escupo de tan fuerte, qué guacha sos, me hiciste saltar algunas lágrimas... pero adoraba el vodka, vos sabés...
A medida que me hablabas tan sensualmente y me seguías derramando el vodka por todo el cuerpo, desde mi boca, lamiendo y buscando, yo desesperaba.
Jugabas conmigo, girabas alrededor de la mesa, y yo, entre el vodka y tus vueltas, empezaba a marearme.
Y sacaste una a una algunas frutillas y fuiste probándomelas, sin que yo supiera qué eran hasta que me diste a probar una, hasta que te comiste la mitad y me diste el resto.
Moría por un beso, por sentir tu cuerpo. Vos te ibas. Sólo te acercabas lo suficiente para que yo quisiera hasta pedirte por favor, besame, haceme tuya. Por favor.
Y te escuché decir: -de postre hay helado, de un modo tan sensual que sólo esperaba que me derramaras una cucharada de crema sobre mis hombros, que cayera por mi pecho y me lamieras, deseaba que pasaras tu lengua por mi cuerpo saboreándome, pero no.
Cuando menos lo esperaba, una cosa dura y helada se posó en el centro de mi sexo. Fue tremendo y maravilloso. Sentí que se derretía, y yo con ella. La apoyaste apenas, la frotaste contra mí y sentí cómo la sacabas y la saboreabas. Y vuelta abajo, pero esta vez penetrándome, esta vez entrando profundamente y saliendo. Me acercaste tu boca fría y con un sabor delicioso, mezcla de vodka, frutillas y mi deseo por vos, me besaste. Morí por ese beso, te sentía respirar agitada y sacarte la ropa pero no podía verte.
Desnuda te apoyaste contra mí, sentí tus tetas sobre las mías, me abrazaste, bajaste tu mano hasta mi concha. El helado ya medio derretido se derramaba entre mis piernas. Y así, casi bruscamente, bajaste a mis piernas, a mi sexo y me limpiaste, me lamiste, entraste con tu lengua de un modo maravilloso, mientras con tu dedo presionabas mi clitoris. No podía abrazarte, estaba atada. Me hiciste delirar en una explosión tan largamente esperada, que me parecía que iba a temblar por horas.
COMIENZO DE UNA NOCHE. por Damasutra.
Caminé despacio, imaginando cómo estarías. Disfrutando ese momento. Mirando vidrieras, pero sin poder sacarte de la cabeza por un segundo.
El ascensor sube, y llega. Me imagino que lo habrás escuchado, porque la puerta de mi casa está al lado de la salida.
Mis tacos suenan muy fuerte en el pasillo. Me alegro, ya sabés que soy yo. Que estoy en la puerta. Tardo unos segundos en meter la llave, buscando que te sientas insegura, que dudes, que no sepas si realmente yo había llegado.
Finalmente, me apiado de vos, meto la llave, y abro la puerta.
Todo está tal cual lo dejé, hace ya un buen rato. La lámpara de pie encendida, que le da al living un aspecto de semipenumbras. Tu ropa tirada en el suelo. La mesa a medio servir. Y vos, arrodillada sobre la mesita ratona de madera. Tus rodillas, bien separadas una de otra, te dejan expuesta a mí. Tus manos, amarradas a la espalda como yo sola se hacerlo, te muestran cautivadoramente indefensa. Sutilmente entregada. Y tus ojos, vendados, seguramente te ayudan a que por tu cabecita pasen mil imágenes de lo que vas a disfrutar en las próximas horas. Muchas horas, de hecho.
-Te odio.
Me decís, con una sonrisita suave y la voz entrecortada. Que quiere decir, “te estaba esperando, haceme todo lo que me quieras, pero hacelo ya!”
Dejo la bolsa en el suelo, me agacho, y acariciándote el cuello, te doy un beso suave y tierno sobre tus labios.
Me buscás, pero me alejo. Apoyo la bolsa de las compras en el suelo. Y dejo caer mis zapatos. Me acerco a tu oreja… te doy un suave mordisco, y te digo:
-Ahora comienza la noche, Heroína.
viernes, 1 de agosto de 2008
Un taxi...
Hubiera podido atajarte en el aire si me hubiera dado cuenta un segundo antes del tropiezo, porque estabas muy cerca de mí. Habías pasado casi corriendo y con esos zapatos de tacos altos y esas calles tan rotas, la consecuencia era previsible. Caíste de rodillas, casi sentí yo el dolor del raspón contra el cemento cuando aterrizaste, literalmente, en el piso. Te ayudé inmediatamente a incorporarte, y sonreíste. “Qué papelón”, me dijiste y reíste, mientras veía que tus medias estaban absolutamente rotas y algo de sangre asomaba en tu rodilla izquierda.
–qué importa el papelón, dije. Te lastimaste..
–No es nada, dejá, es que llego re tarde y…
–¡Pero tarde adónde! te lastimaste!, dije casi con desdén, como si tuviera que retarte.
–No, no, ya sé, respondiste como enojada. Te molestó el reto, evidentemente, o la idea de que alguien se preocupara, quizás. Y con cara de “y a vos qué te importa!”, continuaste: –Es que tengo un trabajo.
Lo dijiste con suficiencia y altanería. Cuando respondí “sí, claro, todos tenemos”, noté tu cara de irritación, y eso me resultó divertido.
–Lo que pasa –continué –y esto lo hice casi perversamente, sólo para provocarte–, es que yo no tengo que rendirle cuentas a nadie y puedo detenerme un segundo, al menos a limpiarme la rodilla. Quería demostrarte que podía sacarte varios cuerpos de ventaja.
Tu cara se puso roja de furia y sólo te diste vuelta para irte, sin un gracias ni un saludo y mirando de reojo para buscar un taxi mientras caminabas, rápido. Destilabas odio, se notaba tanto.... y a mí la situación empezaba a seducirme. Me había quedado atrás y los autos iban en el sentido hacia el que caminábamos, si venía algún taxi, primero tenía que pasar por mi lado. Casi sin pensarlo me di vuelta justo en el momento en que se acercaba uno, al que paré estirando el brazo tan teatralmente como podía mientras gritaba “¡¡¡taxi!!, ¡¡taxiii!!!”, para que pudieras apreciarlo desde los 40 metros que ya nos separaban. Te ví mirarme mientras me subía, y te sonreí.
Lo hice parar a tu lado, conocía el riesgo pero ya estaba jugada.
- Ey… te llevo”, dije, esperando recibir tu insulto
–Gracias, respondiste altanera. Grande fue mi sorpresa cuando me miraste con odio, abriste la puerta y te metiste en el taxi.
–Yo tampoco tengo que rendirle a nadie, dijiste.
Me quedó claro que el motivo por el que subiste (porque me veía en vos), era que estabas tan furiosa que no estabas dispuesta, de ningún modo, a dejar las cosas así. Tus ojos parecían emitir chispas, me odiabas, querías vengarte. Y sin embargo ahí estabas a mi disposición. Y estabas hermosa.
–Devoto, para el lado de la estación, indiqué al taxista, mientras te miraba las rodillas. -Te hiciste mierda, dije, sonriendo… -casi podía haberte agarrado…
Saboreaba el momento de llegar a casa, pensar tu venganza, veía tu cara simulando tranquilidad pero maquinando la forma de vengarte... lo sabía y eso me ponía a mil. Y tu cercanía en el taxi, una actitud entre furiosa y altanera mezclada con tu perfume y el desorden de tu pelo. Moría por besarte allí mismo y te miré la boca sin disimulo. Hiciste un gesto de "sólo eso me faltaba", y dirigiste tu mirada hacia la ventanilla. Mi guerra había sido declarada, así que -suavemente- pasé mi mano por tu pierna mientras el taxista preguntaba si me parecía bien tomar la General Paz. Sólo un segundo en responder que sí, después de pensar que era más largo y qué bueno que el tachero pensara que no sabíamos dónde estábamos y se dispusiera a pasearnos. Estabas dura, tiesa. Y yo sabía que era porque estabas buscando la mejor reacción. No querías retirar la pierna, hubiera sido infantil. Tampoco enojarte, aunque sabías que era necesario intervenir. Entonces me miraste fijamente y preguntaste -¿A tu casa, no? ¿Tenés botiquín? Confieso que me sorprendiste... confirmé mi sospecha de que me estabas doblando la apuesta cuando posaste tu mano sobre la mía. Te miré a los ojos y ví ahí tu venganza: no era yo la que te tenía, sino al revés. Lo supe cuando miraste provocadoramente mis labios. Sentí que un temblor recorría todo mi cuerpo. Empujé levemente mi pierna contra la tuya, respondiste haciendo lo mismo, mientras nuestros dedos comenzaban a tocarse muy suavemente, tu mano sobre la mía, la mía sobre tu pierna. Presioné suavemente y volví a mirarte, me sentía húmeda, y esta vez tu cara me devolvió una mirada distinta, tensa también, pero anhelante, demandante, como queriéndome decir "sí, linda, sí, quiero que me tengas, quiero ser tuya, quiero que me hagas de todo". O eso entendía mi caliente cabecita.
No me importó que el taxista empezara a mirar cada vez más seguido por el espejo, y más de una vez hasta buscara la mejor visión moviendo la cabeza casi indiscretamente. No era para menos, si había notado nuestros suspiros y visto nuestros dedos entrelazados. Quizás por eso manejara tan lentamente y -con disimulo- llevara su mano izquierda al bulto inmenso que se le había formado en el pantalón. Y quizás porque también estabas dispuesta a jugar con él, esperaste que mirara por el espejo, me agarraste la cara y me estampaste un beso profundo, metiendo tu lengua adentro de mi boca. Me sonreíste con picardía, como queriendo explicar que era para jugar con él, señalándolo con tu mirada. "¿Ah, sí?" pensé. Y siguiéndote el juego, guié tu mano apoyada en mi rodilla hacia arriba hasta casi rozar mi sexo, mientras la cabeza de nuestro compañero buscaba -esta vez con menos disimulo- la mejor posición para no perderse detalle. Lo vimos sudar, acomodarse nuevamente la pija, respirar entrecortadamente y vos, guacha, guachísima, casi te tiraste encimo mío para ponerle una mano en el hombro pero tocando su cuello y acariciándolo distraídamente con tus uñas, al tiempo que le decías con una voz que venía desde el lugar más profundo del deseo: "¿te gusta mirar, mi amor?"
Yo creí que se iba en seco ahí nomás, creo que lo impidió tu carcajada, que hizo que se avergonzara un poco. Ya estábamos llegando, de todos modos... y sabíamos que lo único que le quedaba era una buena paja. Y a nosotras, a vos y a mí, toda la noche por delante...